Contracorriente (II)

ALBERTO BEJARANO ÀVILA

Antes de describir y sustentar los factores anunciados en la primera parte y que, fusionados, harán del Tolima un hábitat fértil y firme para “sembrar y recoger progreso” debo agradecer a la Academia de Historia del Tolima su gentil invitación a plantear mis ideas en reunión que generó un enriquecedor feedback que afirma mi postura respecto a la vía que creo correcta para vencer endémico el atraso tolimense.

Retomo el hilo diciendo que el análisis ecuánime del enfoque a proponer y los aportes para mejorarlo deben partir de la premisa de que, por muchos años, el recetario del progreso tolimense formulado desde varias fuentes, de hecho la “política”, fracasó y que por ello es bobada continuar “pidiéndole peras al olmo” y sensato pensar disruptivamente, voltear la página o “pensar fuera de la caja”, única manera efectiva para cambiar esa regresiva mentalidad que nos desune, desorienta y encadena al atraso.

 Podría inferirse que los factores a plantear versarán sobre economía, ciencia, investigación, tecnología, innovación, comercio internacional, inversiones, vocación económica, turismo y más enfoques clásicos de desarrollo, hoy convertidos en lugares comunes o clichés porque así lo dice el positivismo desarrollista que nunca dice que esos factores, siendo universales, también son de diversas especies, es decir, ej., que un planteamiento económico genérico puede “germinar” en un entorno específico, pero que en otro puede ser semilla vana (como le ocurre al Tolima).  

Con esta analogía digo que la “germinación” de un factor del desarrollo depende de “la variedad elegida y el sustrato del terreno donde se siembra” y que, por mal liderato, el Tolima jamás buscó la variedad apropiada (modelo socioeconómico) y, además, ignora aquello del sustrato que le permita germinar. De esto último es que me ocuparé.

Respecto al “sentido subjetivo de la dirección del tiempo”, Stephen Hawking (Historia del Tiempo) dice que “el desorden aumenta con el tiempo porque nosotros medimos el tiempo en la dirección en que el desorden crece”. Abuso de este axioma, que atañe a las honduras científicas de Hawking, para revalidar mi creencia de que el sentido histórico que orienta el deseo de futuro tolimense se enfoca en la dirección en que el desorden crece, o lo mismo, mirando hacia atrás y por tanto buscando la fuente del progreso en las entrañas del atraso y así, en lugar de caminar hacia el futuro seguimos andando hacia ese pasado donde incubó el presente. Evidencia de lo anterior son esos “neo líderes políticos” que prometen un idílico futuro venerando y emulando ideas obtusas e insanas mañas de caducos líderes “políticos”. 

El viejo círculo vicioso en que cayó el Tolima pervivirá hasta el infinito mientras juzguemos de normal y progresista lo que realmente es anormal y decadente y no comprendamos que la quejadera, como hábito, acaba siendo esa complacencia y connivencia que menosprecia y niega que las fuentes del progreso tolimense tenemos que buscarlas donde nunca se quiso buscar por vivir apegados a paradigmas, modelos, visiones, ideas y estructuras que siempre fracasaron y que sabemos, por experiencia y lógica, que seguirán fracasando. Continúa…

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